El mate, el asado, la rambla, las canteras del Parque Rodó, el dulce de leche, las tortafritas cuando llueve,la 18 de julio... no, no extraño nada de eso, pero daría casi cualquier cosa por volver a escuchar este disco en aquel viejo discman Panasonic cerrado con la ayuda de una gomita de pelo caminando por las verdes calles de mi viejo barrio un día de primavera o en el fondo de casa de pies descalzos como lo supe hacer tantas veces.
Again, como me ha pasado tantas veces, este disco estaba ahí, en casa y mi hermana me decía que lo escuchara y yo nada. Un día lo agarré y lo metí en el discman para escucharlo mientras iba al liceo. Ya se acercaba el final de curso, la primavera me enamoraba y este disco did the trick.
Esa tarde volví a mi casa sonriendo mientras lo escuchaba otra vez.
Canciones llenas de sensibilidad y sinceridad, de lo mas entrañables.
Syd estaba loco, estaba pasado de ácido, estaba ido, en su mundo... pero como dijo El Principe: Si el sol derritiera a los locos, Dios, ¿qué queda?
Antes de escuchar este disco no me atraían las primeras épocas de Pink Floyd, pero cuando al fin lo hice lo entendí, y entendí también por qué ''Shine on you Crazy Diamond'' es una de las canciones más hermosas que se hayan escrito, y es justamente por está inspirada en uno de los hombres mas hermosos que hayan pisado esta tierra.
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