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sábado, 11 de diciembre de 2010

Caminante no hay camino

Cuanto tiempo ha pasado?
Pido disculpas por faltas de tildes, signos de exclamacion y pregunta y enies faltantes, se entiende.
Desde la ultima vez que escribi en este blog han pasado muchas cosas. Pfff.
Me mude a Hackney, en London, hice amigos y me emborrache y rei con ellos, trabaje en unos cuantos lugares y hasta me pagaron por caminar perros y cuidar gatos.
Un dia me pudri de London y decidi emprender un viaje.
Inspirada en la cancion de Maria Elena Walsh decidi ir un poquito caminando y otro poquitito a pie a Escocia... justo cuando comenzaba el otonio.
Asi, un martes, con novio a mi lado y guitarra al hombro, cargamos dos bolsos con ropa y carpa en un cochecito de bebes y empezamos a caminar.
Caminamos de dia y acampamos de noche en campos o en bosques no muy lejos de la carretera.
El cochecito se rompio luego de caminar unos 30 kms, un amigo nos rescato y nos llevo a Boston donde nos hicimos de otro cochecito, que en un camino lleno de piedras de 25km tambien termino por romperse.
  Esa vez tuvimos que hacer dedo para llegar a Whitby, donde buena gente nos esperaba contentos y con una deliciosa cena en la mesa.
  Y despues seguimos viaje con un carro de golf, pasamos unos dias en el bosque, donde muy cerca habia un galpon lleno de vacas que lloraban toda la noche... y todo el dia.
  Un amigo nos ofrecio, gentilmente, llevarnos hasta la frontera ya que el iria a Escocia en esos dias. Cuando bajamos del auto a las afueras de Berwick y empezamos a caminar hacia el ultimo pueblo antes de Escocia, el carro de golf se desplomo.
 Nos reimos...
  Y no tuvimos otra que seguir cargando los pesados bolsos. Llegamos al pueblo y escondimos los bolsos en unos arbustos para poder ir al centro y recorrer el historico pueblo amurallado. Llovia a gritos.
  Acampamos esa noche al costado del rio, escondidos en un pequenio bosque.
  Los amaneceres siempre eran buenos, sobre todo porque amaneci siempre viva.  Esa vez nos desperto el grito de las gaviotas, y el rio bajo un hermoso cielo amarillo y blanco y rojo y otros colores.
  Cargamos los bolsos nuevamente a la parada de omnibus y nos fuimos a cruzar la frontera. Tomamos el omnibus a Coldingham Bay.
  Uno de los sitios mas hermosos que he visto jamas, Escocia me recibio bien.
  Acampamos alli dos noches. No fue necesario esconderse, pues sus habitantes estan mas que acostumbrados a los visitantes asi que acampamos alli mismo, a la vera de un arroyito que desemboca en el mar, entre un par de colinas y el oceano.
  El dia que nos fuimos hicimos dedo hasta Dunbar, tenebroso lugar. Acampamos entre unos arboles cerca de una fabrica de cemento o algo de eso. La fabrica lo hacia todo volverse horrible y oloroso.
  Nos quedamos alli esa noche y decidimos irnos cuanto antes al dia siguiente, hicimos dedo anunciando Tranent, pero el observador de aves que nos levanto nos llevo amablemente a la puerta de nuestro destino.
  En Orminston no fuimos tan bien recibidos como pensabamos. Una familia de novio nos dejo quedarnos alli esa noche y nos invito a retirarnos y no molestarla al dia siguiente.
   Hacia mucho frio para acampar. Cargamos nuestros bolsos hasta medio camino de una antigua linea de tren, los escondimos entre unos arbustos y nos fuimos a buscar suerte a la Ciudad.
  Edinburgh es una ciudad linda, rodeada de verdes colinas, llena de estudiantes, turistas y gente joven.
  Terminamos gastando el poco dinero que nos quedaba en un hotel barato. Al dia siguiente, sin saber que hacer ya, pedimos ayuda a un centro para indigentes donde nos consiguieron un cuarto en un hostel para 'homeless' a las afueras de la ciudad.
   A la maniana siguiente fuimos a buscar los bolsos que habian quedado en los arbustos. El centro de indigentes nos habia ofrecido un lugar donde quedarnos por tres meses, otro hostal pero en la ciudad.
 Alli fuimos. El lugar era limpio, pero sus habitantes... se entendera.
Nos quedamos alli dos semanas. A veces golpeaban la puerta pidiendo cucharas o valium, y el 'staff' hacia dos 'room checks' al dia. Sacando eso teniamos suficiente libertad y privacidad.
 Finalmente encotramos un cuarto barato no muy lejos de Edinburgh, en un pueblo no muy grande ni muy lindo pero rodeado de lugares muy hermosos, bosques y rios.
 El dia que nos mudamos empezo a nevar y no paro por dos semanas. Caminar en la nieve embola.
 Ahora estoy en busca de trabajo, queriendo ahorrar. Vamos a comprar una camioneta para seguir viaje en verano.
 Hasta entonces solo estare pensando en volver a la carretera, dulce e infinita libertad.



Saludos a todos.

lunes, 19 de octubre de 2009

Sticky Fingers - Rolling Stones (y otras cosas)


  Este metro huele, definitivamente, a menta, y solo por eso todo cobra sentido.
  Pero al final no me respondiste a mi pregunta, al menos no con palabras. Lo pude ver en tus ojos, la respuesta quiero decir. Después me dio miedo volver a preguntar porque, no sé, esas preguntas se hacen una vez, o al menos se espera un tiempo, unos días, unas semanas. Pero igual me hice una idea, ya sabés, todo eso de que los ojos son las ventanas del alma y demás cursilerías.
  En lo que a mi respecta, me gusta tener ese pase diario que me permite viajar en metros, trenes, buses, y demás medios de transporte público a cualquier rincón de Londres dentro de las cinco zonas, of course. A veces cuando estoy volviendo a ese sitio que no tengo otra que llamar hogar en la District Line me gusta hacer una corta parada en Earl's Court, salir, traspasar las puertas (bip) y ver la noche desde ese punto de la ciudad. Después vuelvo a bajar a la estación y vuelvo a las entrañas de ese dragón verde que viaja por el tiempo y el espacio con tanta naturalidad que me da envidia.
 Aunque sobre todo me da un poco de ansiedad, porque no sé, a menudo se detiene y las luces tintinean un poco y da miedo de que no vuelva a moverse. El dragón. Verde. Que hoy huele a menta y suena a Sticky Fingers, mind the gap, y la Waterloo & City Line no está en funcionamiento en ninguno de los sentidos, disculpe las molestias causadas.
  Me pregunto por qué te dio tanto miedo responder a la pregunta. Ya sé, no es facil, pero a la vez es simple y no se pierde demasiado. Conmigo no te tenés que preocupar, no me sorprende casi nada y lo comprendo casi todo. Además soy todo oídos. Aunque no entendí aquello que dijiste, ese lugar que mencionaste cuando te di ese post-it con un dibujito y te dije que era tu ticket para ir anywhere you want to go. Escuché, sí, pero no entendí. A veces no te entiendo y lo sabés. Es que hablás muy rápido y no estoy acostumbrada a tu idioma, sepa entender.
   Es curioso, pero este otro metro también huele a menta, ¿seré yo? No, no puede ser. Yo estuve en el parque comiendo mandarinas. Nada relacionado con menta. Tal vez desde que leí en algún sitio que un metro (subte para ser exacta, decía subte como le dicen los argentinos, yo le digo metro por costumbre, porque en Uruguay no hay y me acostumbré al término español) olía a menta y ahora me sigue a cada metro (subte, underground, tube) en los que viajo.
  Lo pasamos bien en el parque, ¿no? con caricias y besos y manos frías. El lago con patos y cisnes, (que probablemente sean gansos) el silencio de a ratos y we should get a place for when the winter comes, porque el frío nos va a aplastar (aunque si tenés razón, ahora sentimos frío porque recién empieza, que después nos vamos a acostumbrar y no va a ser para tanto ¿viste como te escucho?) y pronto empezará a oscurecer mas temprano. Pero a mi eso de hacer planes, no sé, mi inglesito de tapado azul, soy mala para los planes... y le robo las palabras a Tell  y te digo que ''Qué suerte que no te quiero demasiado, bonito, que suerte que soy libre, que te doy mi tiempo y todo lo que te gusta sin importarme demasiado...''
  Lo bueno de este metro es que me bajo en destino y que sigue oliendo a menta un poco mezclado con mandarina. Como me bajo en destino puedo soñar despierta a mis anchas, con lo que me gusta soñar despierta. Ahora mismo te cuento que sueño un poco con una taza de té. Estoy pensando en la taza mas grande que hay en la cocina, esa de corazones azules. Un té que naturalmente se va a ir enfriando antes de que lo termine, porque me voy a distraer como siempre lo hago. Con dos de azúcar, ya sabés. Dos. Y un poquito de leche.