Te escribo desde tiempos distintos. A ver si me explico. A ver si me obligo a explicarme, porque esto de explicar se me da muy mal, (a veces pienso que mis pensamientos son tan abstractos, en mi mente, que es practicamente imposible ponerlos en palabras) pero lo intentaré.
Yo ahora estoy aquí, en este tiempo y espacio, en Londres y afuera hace frío. La noche está hermosa y huele a comida china. Pero vos vas a leer esto y no sé, tal vez estés disfrutando de un caluroso día de verano, tal vez estés bebiendo un licuado de durazno o una taza de cocoa fría con dos de azúcar, o quizá tres.
Desde este tiempo, entonces, te escribo porque no sé, porque es domingo y hoy caminé por King's Road con paso lento y la mirada en las páginas llenas de palabras de 62/ Modelo para armar. Y me dí de lleno contra sillas de los Cafés, si. Porque vi un pajarito muy lindo y simpático que cantaba como alegre posado en la rama de un árbol que está en un callejón que tiene un encanto que notecuento, que es como estar en un libro escrito en el siglo XIX y que habla de Londres una afternoon de principios de otoño. Porque tomé té en un Café, dos tazas, y con leche, como lo toman acá. Porque cuando me desperté comí pizza casera y después escuché un par de temas de Lou Reed. Porque más tarde me senté en otro Café y tomé más té mientras escribía pequeños pensamientos que surgían en mi mente en un post it.
Y no sé bien por qué te escribo, quizá porque huele a comida casera y yo cometí el error de decir ''No, thank you, I've already eaten'' y ahora me tengo que distraer con algo, porque me va a dar un hambre bárbara y huele tan bien. O quizá por tanto Polanco, Calac, Juan, Celia, Hélène, Marrast, Nicole, que se escriben todo el tiempo, y se mandan cartas y muñecas y piedras de hule para tallar, y no sé, puede que esté adentro del libro y medio que me haya convetido en un personaje más, tal vez yo ahora sea el caracol Osvaldo del paredro, de uno de los paredros. Tal vez esté juntando corazones que laten en la plaza y que están llenos de hojas.
Perdoná, de verdad, esto no debe tener ningún sentido para vos. Lo que pasa es que es domingo, y los domingos y el underground en el que volví a casa me ponen así, incoherente y tonta. A veces soy tan.